El sembrador salió a sembrar – Luz Marina de Galvis

EL SEMBRADOR SALIO A SEMBRAR

 

Mateo 13:3 “Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar”.

 

El pan en la mesa representa un largo proceso de preparación tarda como un año desde el tiempo que se siembra el trigo para prepararlo porque tras el pan está la harina, tras la harina el molino, tras el molino el trigo y la lluvia y el sol y la mano de Dios sobre la siembra, casi no hay palabra tan frecuentemente usada en la Biblia como la palabra pan, pan y agua son las dos cosas esenciales para el sostén de la  vida, la palabra usual en árabe para expresar pan es vida.

El Hambre general por carencia del sustento se describe como la falta de pan, Amos 4:6 “Os hice estar a diente limpio en todas vuestras ciudades, y hubo falta de pan en todos vuestros pueblos; mas no os volvisteis a mí, dice Jehová”

Eclesiastés 11:01, nos dice: “echa tu pan sobre las aguas que dentro de algún tiempo lo hallarás”, es probable que este texto habla de la siembra del trigo, la semilla la echan en tierra blanda, para que pueda hundirse y profundizar un poco, y después de algún tiempo ya puede ser elaborada como pan.

Jesús era un atento observador de la naturaleza y de todo lo que tuviera relación con la vida, el usa cada acción en el proceso de la elaboración del pan para dar algunas ilustraciones, siembra, segar, trillar, cernir, moler, amasar y hornear, todos son mencionados en alguna vez en los discursos de Jesús , en Mateo 13:3-8

Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;

pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

El Señor describe una escena típica del tiempo de la siembra. Es posible que en el momento que hablaba estuviera a la vista un campo y un sembrador,  que saliera a sembrar.

Una parte de la siembra cayó en la siembra dura, que separaban dos parcelas del campo y los pájaros la comieron rápidamente, otra parte cayó en terreno pedregoso, donde la tierra tenía poca profundidad, de manera que al nacer la planta, tenía poca profundidad la raíz, otra parte cayó entre matas y espinas y todas las ahogaron al nacer, solo una perta cayó en buena tierra y produjo al ciento por uno, era la misma clase de semilla que no produjo ningún fruto, un poquito de trigo y luego mucho trigo, pues esto se debía a la clase de preparación de la tierra.

Todos nosotros somos obligadamente sembradores ya en manos nuestras está que tanto estamos preparando el terreno para sembrar, alguien dijo en una ocasión: si8embra un pensamiento y cosecha una acción, siembra una acción y cosecha hábito, siembra un hábito y cosecha un carácter, siembra un carácter  y cosecha un destino.

El Cristiano es también un sembrador de la buena semilla de la verdad, tal vez no siempre es fácil, hay sendas duras y piedras espinosas que vencer, el Salmo 126:6 nos habla del que siembra con lágrimas, normalmente el labrador solo puede sembrar en cierta época, sobre todo en el medio oriente según el clima pero nosotros, si tenemos que sembrar en todo tiempo, Eclesiastés 11:6 nos está hablando en la mañana esparce tu semilla y en la tarde no detengas tu mano, recordemos que la tierra tiene que estar húmeda para poder sembrar, considera la obra de Dios, y engrandécela. En Juan 4:35 dijo Jesús: “…que los campos estaban blancos para la siega”.

Cuando Jesús miraba por encima de las multitudes, parecía estar pensando en los trigales de Nazaret él puede haber recordado épocas cuando el pan escaseaba porque eran pocos los obreros, cuando dijo:

Rogad pues al Señor de mies que envíe obreros a su mies “Mateo 9:38.

El hace la misma apelación cuando envía a los 70 :

La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” Lucas 10:2

Cuando estaba sentado en pozo con la mujer Samaritana, miró por sobre los verdes trigales y dijo a sus discípulos: Levantad vuestros ojos y mirad porque los campos están blancos, él no estaba hablando en ese momento de la cosecha material, estaba hablando de la cosecha de almas en Samaria y en todo el mundo.

Siempre encontramos a Jesús, muy relacionado con los que eran las siembras, de ahí se inspiró las a las grandes parábolas, dice que entró en una viña para encontrar un buen fruto y no lo encontró, Lucas 20:9 y Juan 15:5 dice “yo soy la vid y vosotros sois los pámpanos. Jesús siempre quiso relacionar estas escrituras, para comparar la relación de él con sus discípulos”.

En esta unión de la vid  y los pámpanos, es una dependencia total la una de la otra, un pámpano no es nada por sí mismo, solamente mientras permanece unido a la vid, Jesucristo es la vid verdadera y suprema, fuente de vida y poder para sus seguidores, sin él nada podemos hacer, y sin él nosotros no somos nada, solamente si permanecemos en él podamos dar mucho fruto; Esta es una ilustración muy completa de la dependencia que tenemos que tener de él.

Por otra parte no sólo dependen los pámpanos de la vid si no que la vid nada puede producir sin los pámpanos, es fundamentalmente cierto que nosotros necesitamos a Jesús pero es igualmente cierto que Jesús nos necesita a nosotros, no significa una irreverencia, pues así lo hizo en el plan de la redención del hombre para llevar a cabo su obra, El Señor necesita al humano. Qué responsabilidad pero que privilegio ver que la vid necesita de los pámpanos.

El Señor hace su obra aquí a través de nosotros hay una ilustración que dice que había un ángel hablando con Jesús sobre su obra aquí en la tierra, y él explicándole a él ángel todo lo que tenía planeado para que fuera llevado a cabo por sus discípulos, el ángel le dijo pero Señor y si los humanos te fallaran, El Señor respondió no tengo otro plan porque este es para los humanos.

Un escritor hablando de esto dijo: es como si Jesús hubiese dicho: Yo confío mi causa a vosotros, estoy conforme con esperar los frutos de mi labor hasta que usted lo produzca, recordemos que el pámpano no puede vivir sin la vid y la vid sin el pámpano no puede producir fruto, que Gloria y Honor, nos entrega el Señor a través de este texto, que responsabilidad tan grande, pero hay una palabra temible en este texto, y es como si así terminara esa siembra todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará y el que en mí no estuviere será echado fuera como mal pámpano, y se secará y lo recogen, y lo echarán el fuego y arderá pero el que lleva fruto será limpiado, el que tenga oídos para oír oiga.

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